El día 3 de abril amanecemos en Tokyo, en nuestro hotel en el distrito de Asakusa. Hoy será un día con muchas y diversas visitas. A grandes rasgos, la mañana transcurrirá en la zona de Ueno mientras que la tarde nos llevará a Odaiba, pasando previa y brevemente por Asakusa de nuevo.

Asakusa por la mañana.

Asakusa por la mañana.

Poco después de salir del hotel, de camino al metro, entramos en un restaurante para desayunar. El elegido es un pequeño local que nos sirve la comida directamente en la barra. En mi caso, opto por este delicioso bol de wakame udon antes de seguir el camino.

Desayunando wakame udon.

Asakusa por la mañana. Templo Senso-ji.

Asakusa por la mañana. Una obra bastante occidental en un escaparate.

Ueno está bastante cerca de Asakusa, a tan sólo 3 paradas utilizando la línea Ginza. El parque Ueno es un espacio enorme que incluye varios museos, como el Museo Nacional de Tokyo (el más grande y antiguo de Japón), el Museo Nacional de Ciencias, un zoológico y algunas atracciones. Además, este parque es uno de los lugares preferidos para celebrar el hanami, festival de contemplación de los cerezos en flor que ocurre en primavera, normalmente entre finales de marzo y principios de abril.

Como podréis apreciar en las fotos más adelante, el parque se llena de gente con sus pícnic preparados para disfrutar del hanami.

Puesto de comida a la entrada del parque Ueno.

Entrada al parque Ueno.

Tumba de los guerreros Shogitai en el parque Ueno.

"A la caída del Shogunato en Edo, los guerreros Shogitai resistieron el nuevo gobierno Meiji hasta el final y murieron aquí en la colina Ueno".

Como se puede apreciar en la siguiente foto, nos encontramos a varias personas con mascarilla. Estas mascarillas son muy habituales en Japón. Cuando una persona está enferma, se la pone para cubrir su nariz y boca y evitar así contagiar a otras personas. Es muy fácil ver a gente con ellas, y nos encontraremos a todo tipo de personas portándolas, desde gente por la calle hasta gerentes de empresas trajeados. Es una gran muestra de respeto, un valor muy apreciado en la sociedad japonesa.

Parque Ueno.

Parque Ueno.

Mientras seguimos adentrándonos en el parque, encontramos una gran cantidad de lonas preparadas para empezar los pícnic un poco más tarde.

Parque Ueno, con algunas lonas preparadas para los pícnic del hanami.

Parque Ueno.

Parque Ueno, con algunas lonas preparadas para los pícnic del hanami.

Parque Ueno, con algunas lonas preparadas para los pícnic del hanami.

Parque Ueno, con algunas lonas preparadas para los pícnic del hanami.

Farolillos en el parque Ueno.

Museo Nacional de Ciencias en el parque Ueno.

Detalle del Museo Nacional de Ciencias en el parque Ueno.

Es una vista muy hermosa contemplar la frondosidad del parque con el bello color de los cerezos intercalado. Cerca de una fuente, un grupo de personas realiza ejercicios de relajación. Mientras tanto, nosotros seguimos nuestro caminar hacia el Museo Nacional de Tokyo.

Vista general del parque Ueno.

Vista general del parque Ueno.

Sakura en el parque Ueno.

Vista del Museo Nacional de Tokyo desde el parque Ueno.

Vista general del parque Ueno con sakura.

Sakura en el parque Ueno.

Sakura en el parque Ueno.

El Museo Nacional de Tokyo es el museo más grande y antiguo de Japón, fundado en 1872. Está formado por varios edificios contiguos: la Galería Honkan, que vemos en la imagen inferior, la Galería Asiática, Hyokeikan, Heiseikan, la Galería de Tesoros Horyuji y el Centro de Investigación e Información.

Además, en la tienda del museo se pueden encontrar cosas verdaderamente interesantes y prácticas. Un gran sitio para adquirir algunos recuerdos y regalos de Japón, desde carpetas hasta pequeños biombos de escritorio. El horario del museo es de 9.30 h a 18.00 h y el precio de la entrada es de 600 ¥.

Museo Nacional de Tokyo (edificio Honkan). 

Museo Nacional de Tokyo.

Vista del parque Ueno desde el Museo Nacional de Tokyo.

Museo Nacional de Tokyo.

La visita al museo es una actividad muy recomendable, ya que permite disfrutar de una manera fantástica de gran cantidad tesoros y creaciones artísticas de diferentes épocas y países, como los preciosos kimonos que podéis apreciar en la siguiente imagen.

Kimonos en el Museo Nacional de Tokyo.

Museo Nacional de Tokyo.

Alrededores del Museo Nacional de Tokyo.

Alrededores del Museo Nacional de Tokyo.

Alrededores del Museo Nacional de Tokyo.

Alrededores del Museo Nacional de Tokyo.

Tras ver el museo y dar un paseo entre los diferentes edificios que lo conforman, nos dirigimos a la parte de atrás del mismo, a través de un camino que nos lleva a un hermoso lago rodeado de cerezos.

Alrededores del Museo Nacional de Tokyo.

Sakura en los alrededores del Museo Nacional de Tokyo.

Carita sonriente hecha con flores de sakura sobre un arbusto.

Flores de sakura.

Flores de sakura.

Flores de sakura.

Por el camino, recojo algunas flores de sakura y las guardo en una oportuna y ya vacía caja de galletas que había comprado unos días antes. Lógica y tristemente, no duraron mucho.

Flor de sakura.

Flor de sakura.

Flores de sakura.

Hay muchas personas sentadas contemplando el paisaje, haciendo fotografías y comiendo deliciosos crepes del carrito allí presente. Damos una vuelta alrededor del lago para descubrir que hay una zona vedada dentro de la cual hay varias personas vestidas con kimono. Parece algún tipo de celebración privada.


Tras volver por el mismo sendero, aprovecho para degustar un crepe de helado de fresa con fresas contemplando relajadamente las vistas. La tranquilidad que se siente en un momento así es enorme; bien merece la pena pasar un rato ahí disfrutando e impregnándose de la serenidad que emana el lugar.

Lago detrás del Museo Nacional de Tokyo.

Lago detrás del Museo Nacional de Tokyo.

Alrededores del Museo Nacional de Tokyo.

Alrededores del Museo Nacional de Tokyo.

Alrededores del Museo Nacional de Tokyo.

Alrededores del Museo Nacional de Tokyo.

Alrededores del Museo Nacional de Tokyo.

Alrededores del Museo Nacional de Tokyo.

Alrededores del Museo Nacional de Tokyo.

Alrededores del Museo Nacional de Tokyo.

Alrededores del Museo Nacional de Tokyo.

Lago detrás del Museo Nacional de Tokyo.

Carita sonriente hecha con flores de sakura sobre un arbusto, a la vuelta.

Pagoda en los alrededores del Museo Nacional de Tokyo.

Paseando por los alrededores del Museo Nacional de Tokyo.

Paseando por los alrededores del Museo Nacional de Tokyo.

Paseando por los alrededores del Museo Nacional de Tokyo.

Paseando por los alrededores del Museo Nacional de Tokyo.

Paseando por los alrededores del Museo Nacional de Tokyo.

Paseando por los alrededores del Museo Nacional de Tokyo.

Paseando por los alrededores del Museo Nacional de Tokyo.

Vista del parque Ueno desde el Museo Nacional de Tokyo.

Sin haberlo planeado, nos encontramos con la sala de conciertos de la antigua escuela de música de Tokyo. El edificio fue construido en 1890 como el primer auditorio de madera de estilo occidental en Japón. El auditorio atesora el único órgano de tubos en Japón que utiliza el movimiento del viento a través de tubos para producir sonido. Desafortunadamente, se encuentra cerrado, por lo que no tenemos ocasión de acceder a su interior.

Sala de conciertos de la antigua escuela de música de Tokyo.

A partir de ahí, nos dirigimos a la salida del parque para continuar con nuestro recorrido del día. Antes de salir, pasamos por el zoo de Ueno y por unas cuantas atracciones que hay en sus cercanías. También comprobamos que la cantidad de gente ha aumentado enormemente conforme ha ido avanzando la mañana y las lonas, antes solitarias, ahora están llenas de grupos comiendo onigiri bajo las flores de los cerezos.

Zoológico de Ueno.

Atracciones cerca del zoo de Ueno.

Atracciones cerca del zoo de Ueno.

Torii con sakura en el parque Ueno.

Sakura en el parque Ueno, en pleno hanami.

Sakura en el parque Ueno, en pleno hanami.

Sakura en el parque Ueno, en pleno hanami.

Sakura en el parque Ueno.

Sakura en el parque Ueno.

Sakura en el parque Ueno.

Sakura en el parque Ueno, en pleno hanami.

Sakura en el parque Ueno, en pleno hanami.

Prácticamente llegando a la salida del parque nos encontramos con un grupo de japoneses que comparten atuendo y marchan megáfono y pancarta en mano. Aunque no tengo muy claro qué anuncian, creo que se pasean recordando que está prohibido fumar; tienen pinta de ser algún tipo de asociación. Unos metros más cerca de la puerta, un malabarista entretiene al público con sus habilidades. Una gran cantidad de gente lo observa atenta y, tras la actuación, muchos de ellos se acercan a darle dinero en un efusivo intercambio de agradecimientos.

Marcha en el parque Ueno.

Malabarista en el parque Ueno, con gran cantidad de público observándolo.

Saliendo del parque Ueno.

Saliendo del parque Ueno. Al fondo, la estación de metro.

Entrada al parque Ueno en pleno mediodía.

Estación de metro de Ueno a mediodía.

Estación de metro de Ueno.

Después de la visita al parque Ueno y al Museo Nacional de Tokyo, nos dirigimos al metro para volver a Asakusa. Los motivos para volver allí son, principalmente, dos. Por un lado, vamos a visitar el Taikokan, el museo de tambores, que no está abierto antes de las 10.00 h. Por otro, poco después iniciaremos desde ahí el crucero hacia Odaiba, donde pasaremos el resto del día.

Metro de Tokyo con publicidad de la última temporada de Lost (Perdidos) y la primera y única de FlashForward.

El museo de tambores está situado en el barrio de Asakusa, en Tokyo. Está abierto de 10.00 h a 17.00 h (excepto los lunes, como muchos museos, y los martes) y la entrada cuesta 300 ¥. Es un museo pequeño, si bien bastante interesante. Nada más entrar tenemos la tienda, en la que nos encontramos gran variedad de artículos, desde llaveros de flautas hasta DVD de conciertos de taiko.

Escaparate del Taikokan, museo de tambores, en Asakusa (Tokyo).

Compramos las entradas y subimos, utilizando el ascensor, hasta la planta donde está el museo en sí. Al llegar, una señora nos informa amablemente de que no se pueden hacer fotos en el interior, pero que si queremos alguna nos la puede hacer ella. Así lo hacemos, para al menos tener un recuerdo con los preciosos instrumentos del museo.

Además de muchos tambores étnicos y otros con decoraciones peculiares, hay varios instrumentos de percusión menos convencionales. Entre ellos hay bidones de metal manipulados para formar en ellos regiones que produzcan sonidos de diferentes alturas al golpearlas y hacerlas vibrar. También hay algunos xilófonos rudimentarios. Una de las características de este museo es que algunos de sus instrumentos pueden ser tocados, permitiendo, de esta manera, satisfacer la curiosidad y explorar su sonoridad.

Interior del Taikokan, museo de tambores, en Asakusa (Tokyo).

Cuando nos marchamos del lugar, la señora se despide de nosotros y nos regala a cada uno una postal de tambores. Un bonito detalle que siempre se agradece.

Nos dirigimos directamente, antes de comer, a sacar los billetes para el crucero que, a través del río Sumida, nos llevará hasta Odaiba. Aquí tenéis la página de la compañía, por su queréis echar un vistazo.

Detalle de un banco cerca del río Sumida en Asakusa.

La idea es hacer el viaje en el barco futurista Himiko, que podéis ver en la fotografía inferior, y que va directo a Odaiba.

El barco futurista Himiko.

Himiko fue diseñado por Reiji Matsumoto, un conocido dibujante de manga y anime. El nombre del barco proviene de la antigua reina Himiko, que fue la primera en reconocer a las mujeres independientes en la historia de Japón.

No obstante, cuando llegamos al lugar, además de haber una cola enorme, las entradas para Himiko están agotadas. Así que no nos queda más remedio que comprar billetes para otro barco que hace escala, obligándonos a hacer trasbordo a otro barco. Mientras esperamos la hora de partida, contemplamos el parque Sumida al lado del río, repleto de cerezos para nuestro disfrute. También aprovechamos para comprar un obento y degustarlo durante el propio crucero.

Cerezos en el parque junto al río Sumida.

Cerezos en el parque junto al río Sumida.

Crucero hacia Odaiba: sakura.

Crucero hacia Odaiba: sakura y barco.

Crucero hacia Odaiba: sakura y puente.

Crucero hacia Odaiba: sakura y barco.

Crucero hacia Odaiba: sakura y gente esperando embarcar.

Crucero hacia Odaiba: torre de cerveza Asahi.

Crucero hacia Odaiba: edificio de Bandai.

Crucero hacia Odaiba: puente.

Crucero hacia Odaiba: nos cruzamos con Himiko.

Crucero hacia Odaiba: nos cruzamos con Himiko.

Odaiba es una isla artificial en la bahía de Tokyo, comunicada a través de varios puentes entre los que destaca el puente colgante Rainbow Bridge. Hay actividades y lugares de interés suficientes en Odaiba para pasar un día entero, aunque nosotros solamente dedicaremos la tarde.

Crucero hacia Odaiba: puente.

Crucero hacia Odaiba: puente y rascacielos.

Crucero hacia Odaiba: puente.

Crucero hacia Odaiba: torre de Tokyo.

Crucero hacia Odaiba: el característico edificio de Fuji TV (Odaiba).

Crucero hacia Odaiba: el Rainbow Bridge.

Crucero hacia Odaiba: las aguas del río Sumida.

Crucero hacia Odaiba: Odaiba y el Rainbow Bridge.

Crucero hacia Odaiba: Odaiba y el Rainbow Bridge.

Crucero hacia Odaiba: Odaiba y el Rainbow Bridge.

Crucero hacia Odaiba: Odaiba.

Crucero hacia Odaiba: Fuji TV y Decks (Odaiba).

Crucero hacia Odaiba: el Rainbow Bridge.

Crucero hacia Odaiba.

Crucero hacia Odaiba.

Crucero hacia Odaiba: Decks.

Crucero hacia Odaiba.

Una vez llegamos a la isla, la primera visita nos lleva al Miraikan, el Museo Nacional de Ciencias Emergentes e Innovación. Dentro podemos encontrar exposiciones y muestras relacionadas con los últimos avances de la tecnología y la ciencia, e incluso exhibiciones del conocido robot Asimo. La entrada al museo cuesta 600 ¥, y su horario es de 10.00 h a 17.00 h.

Por desgracia, el crucero con escala tarda significativamente más tiempo que el crucero en el Himiko. Esto unido a los limitados horarios de tarde (generalizados en Japón) hará que no podamos visitarlo en esta ocasión, a pesar de haber corrido desde el puerto hasta el museo.

Miraikan queda, por tanto, junto a Miyajima, a la cabeza de las visitas planificadas que más ganas tenía de hacer y no se pudieron. Quedan anotados, no obstante, para la próxima.

A las puertas del Miraikan, el Museo Nacional de Ciencias Emergente e Innovación.

A las puertas del Miraikan, el Museo Nacional de Ciencias Emergente e Innovación.

A las puertas del Miraikan, el Museo Nacional de Ciencias Emergente e Innovación.

La torre de Tokyo desde el Miraikan (Odaiba).

El tiempo disponible en Odaiba se ha acortado significativamente debido a la duración del trayecto en barco, por lo que decidimos ir directamente a la visita estrella de la tarde: el Ooedo Onsen Monogatari, un parque temático con onsen (baños termales naturales).

Aunque las diferentes dependencias del lugar tienen horarios propios, el horario general es de 11.00 h de la mañana a 9.00 h de la mañana siguiente. El precio de la entrada es de 2900 ¥ e incluye el préstamo de un yukata, a elegir entre varios modelos disponibles. Una vez dentro, hay algunos servicios especiales que se pagarán aparte en caso de solicitarlos.

Como en la mayoría de los baños termales en Japón, a las personas con tatuajes se les solicita que se abstengan de usar las instalaciones. Esto es porque los tatuajes suelen ser asociados normalmente con la Yakuza.

Entrada del Ooedo Onsen, en Odaiba.

Entrada del Ooedo Onsen, en Odaiba.

Al entrar nos despojamos de nuestro calzado y lo guardamos. En el mostrador para comprar la entrada, nos vuelven a mencionar lo mismo que ya habíamos leído en un cartel de la puerta acerca de los tatuajes.

Una vez dentro, nos quitamos la ropa, que guardamos en un taquilla, y nos ponemos el yukata. Así es: en esta ciudad en miniatura la gente se pasea únicamente con el yukata puesto (los más tímidos o precavidos pueden dejarse debajo la ropa interior).

Dentro tenemos varias actividades disponibles no relacionadas con el baño: varios restaurantes (entre ellos, de sushi), tiendas de recuerdos y otros accesorios (desde toallas hasta shuriken, pasando por chucherías de diversa índole, algunas de ellas verdaderamente deliciosas), juegos, etc.

Interior del Ooedo Onsen.

En lo que se refiere a los baños también encontramos variada oferta. Hay dos grandes baños (uno para hombres y otro para mujeres) con aguas termales naturales sacadas de manantiales a 1400 metros bajo tierra. Dentro de cada uno hay varios baños adicionales con agua a diferentes temperaturas (hasta 50º) o hidromasaje en algunos casos. A estos baños hay que entrar completamente desnudo; todo lo que uno lleva consigo es una pequeña toalla. Antes de entrar en el agua, es importante que nos limpiemos bien en las duchas, ya que el baño en las aguas termales responde más a una finalidad relajante y purificadora que a una de mera limpieza física. Algunos baños se encuentran en el interior y otros en el exterior.

La sensación en las aguas es fantástica; eso sí, no podemos permanecer mucho tiempo dentro debido a su elevada temperatura. Cuando notéis que se os carga la cabeza y os cuesta respirar, va siendo hora de salir.

Por otro lado, tenemos el baño de pies al aire libre, que es mixto. Aquí no tenemos que ir desnudos. Además, hay chaquetas antes de salir para que nos las pongamos si el ambiente exterior así lo requiere (y así es). Este baño me encanta (prueba de ello es que entro varias veces a lo largo de la tarde), ya que te puedes sentar tranquilamente con los pies en el agua y disfrutar del contraste con la temperatura exterior, mientras que al ser mixto no es necesario separarte de la gente con la que vas en caso de que sea del sexo contrario. El suelo tiene varios tramos con diferente superficie (piedras e irregularidades) para masajear los pies. En uno de los extremos del recinto hay un establecimiento donde puedes introducir los pies en un agua con una especie de peces que te los limpian o exfolian, llevándose las impurezas. Este último servicio, que no pruebo, tiene coste adicional.

Ooedo Onsen: baño de pies.

Otros servicios con coste adicional, aparte evidentemente de los restaurantes y tiendas, son los masajes. Hay de varios tipos y precios, pero también decido no probar ninguno de ellos, por lo que tendré que descubrir la experiencia en otra ocasión.

Finalmente, en el centro del recinto tienen lugar eventos. En este caso, tenemos la ocasión de presenciar a un japonés caracterizado con una flauta interpretando la canción de Ponyo mientras salta en una pequeña cama elástica ante la mirada atenta del público.

Ooedo Onsen: eventos.

Antes de irnos adquirimos algunas cosas. Tienen algunos shuriken de exposición, con su cajita y todo, pero no nos llevamos ninguno ante la duda de si nos los confiscarán en el aeropuerto. No obstante, en esa misma tienda descubro unos snacks deliciosos. Hay de diferentes sabores pero, sin duda, los que aparecen en la siguiente imagen me conquistan al instante. Esto nos lleva a una anécdota que resulta bastante graciosa en el momento, sobre todo por el gesto y expresividad de la chica. Tras probar estos gusanitos gigantes, vuelvo a la tienda y le pido que me dé todos los que quedan, que no son muchos. Le pregunto que si tiene más; lo comprueba y me dice que no. En ese momento, gira la cabeza inclinándola hacia abajo y me mira con cara de entre haber descubierto algo y haber hecho una trastada, llevándose la mano a la boca con intencionada sarcástica (o quizás comprometida) inocencia. Efectivamente, me saca un paquete entero de estos snacks, que contiene unos 30 ó así, y que se viene conmigo a España.

Deliciosos snacks.

Pasamos varias horas en el onsen, y salimos de allí con una sensación de renovación y tranquilidad maravillosa. Es una actividad muy interesante que recomiendo encarecidamente, sobre todo una vez que ya llevamos varios días de viaje con cansancio acumulado de andar mucho y descansar lo justo.

Nos dirigimos al Decks, un centro comercial que incluye, entre otras cosas, el parque temático con recreativos "Joypolis" de Sega (abierto de 11.00 a 21.00, 500 ¥) y el parque temático de comida "Little Hong Kong" (ambientado en dicha ciudad). Pasaremos un rato en Joypolis disfrutando de las atracciones antes de regresar definitivamente a Asakusa.

Otras cosas interesantes para ver en Odaiba son la Fuji TV, Aquacity, la noria, el Telecom Center, el Toyko Big Sight (centro de exhibiciones y convenciones de Tokyo) o el Venus Fort (un centro comercial ambientado en una ciudad del sur de Europa en el siglo XVIII).

Antes de irnos, nos encontramos con unos japoneses bastante contentos que parecen estar celebrando algo. Un compañero incluso le hizo una fotografía a uno de ellos mientras éste posaba.

Volver al hotel, por engorroso que pudiera parecer, nos resulta bien sencillo. No tenemos más que coger el tren automatizado Yurikamome, el primer sistema de transporte completamente automatizado de Japón, controlado completamente por ordenador y sin conductor a bordo.

Odaiba.

El Rainbow Bridge y la torre de Tokyo vistos desde Odaiba.

El Rainbow Bridge y la torre de Tokyo vistos desde Odaiba.

El Rainbow Bridge y la torre de Tokyo vistos desde Odaiba.

Simpático cartel en el metro advirtiendo de los peligros.

Simpático mapa de situación.

Asakusa de noche.


Asakusa de noche.

Un día muy intenso a la par que ciertamente melancólico, pues el momento de acostarnos nos recuerda que el siguiente será el último día de una experiencia maravillosa que no queremos que termine. Ese día nos llevará a Shinjuku, Harajuku y Shibuya pero, antes de todo eso, tenemos una cita por la mañana con el Museo Ghibli.

またね!

Comments (4)

On 21 de octubre de 2011, 9:49 , Ortega dijo...

We have to go back!

 
On 31 de mayo de 2013, 3:05 , Anónimo dijo...

si uno quiere ir a visitar ese museo como hace;
if you want to go visit this museum as it does

 
On 11 de octubre de 2013, 0:13 , Ana Luna dijo...

oye una pregunta....
alguna web o guia que me recomiendes para saber los tiempos que tardas en llegar de un lugar a otro ya sea, tren o metro con el JRpass y con sus respectivos transbordes y estaciones (en caso de que no haya un tren directo al lugar que deseo llegar) claro que en japon.
Reviso en google maps y solo dice en auto, transporte publico o a pie y no se que tan real sea.
ojala que me puedas ayudar gracias

 
On 12 de octubre de 2013, 10:14 , Jesús Díez García dijo...

¡Hola, Ana!

Gracias por pasarte por el blog.

La mejor página para ver los horarios de los trenes y planificar tu viaje es www.hyperdia.com/en/

A mí me ayudó muchísimo. La considero imprescindible a la hora de preparar un viaje a Japón, y en el futuro escribiré una entrada en el blog sobre ella.

Un saludo y cuídate.