Hoy deseo escribir esta entrada como muestra de apoyo absoluto hacia Japón.

Los terribles acontecimientos sucedidos la pasada semana nos han puesto a todos los pelos de punta, con localidades devastadas y mucha gente que ha perdido todo lo que tenía. He contactado con varias personas que conozco de Japón o que tienen familia o amigos allí y casi todos están bien, pero también hay quien ha perdido amigos y quien creía que no podría escapar. Mi profundo pésame para ellos, para toda la comunidad japonesa y también para los que amamos profundamente este país.

Desde aquí, humildemente, muestro a Japón todo el apoyo para luchar contra esta catástrofe. Sin duda, su educación y carácter -su orden, su rigurosidad, su forma de hacer las cosas- serán su principal herramienta y confío en que saldrán adelante de la mejor manera posible. Aunque los daños han sido horrorosos, la mayor parte del país vive con normalidad e incluso Tokyo vuelve a su ritmo habitual, eso sí, con ciertas limitaciones de transporte y energía.

Los daños personales y la cicatriz de esta devastación quedarán ahí. El daño que han causado así como las pérdidas son irreversibles. Mas no tengo ninguna duda de que Japón, con su enorme fuerza y capacidad, con su trabajo y con la ayuda y apoyo recibidos desde el exterior, estará recuperado muy pronto.

がんばってください!

Un templo en las calles de Asakusa por la noche.

Aprovecho para comentar que el blog no ha muerto, ni mucho menos. Si bien me gustaría disculparme por la larga parada tras la última entrada, pronto llegará la siguiente: Hiroshima.

17 de marzo de 2011

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