Al fin llegamos a Asakusa. Éste es uno de los barrios de Tokyo y está situado al noreste, a algo más de 2 kilómetros de Ueno. Es un barrio un poco apartado del centro pero muy bonito y que, sin duda, merece la pena. Además, tanto con la línea de metro de Asakusa (línea rosa) como con la de Ginza (línea naranja), en unos 30 minutos estás en el centro de Tokyo. Dejo un mapa del metro de Tokyo a buena resolución (éste es el mapa que utilicé al hacer la planificación) por si os puede ser útil y para que os hagáis a la idea. Asakusa está arriba a la derecha, en las líneas rosa y naranja.

La primera foto que hice en Japón, el río Sumida desde el puente rojo de Asakusa.

Lo primero de todo es ir al hotel a deshacernos de las maletas. Hasta las 15.00 h no se puede hacer el check-in, sin embargo (y esto es algo que nos encontramos en todo los hoteles que visitamos), el personal de los hoteles es tan amable que no tienen problema alguno en quedarse tus maletas antes de la hora del check-in, o después de la hora del check-out. El hotel en el que nos alojamos en Tokyo es el más barato de todos los que visitaremos en este viaje: el Khaosan Tokyo Smile. Es un hotel donde la mayor parte de los huéspedes son extranjeros y jóvenes. Nos sale por 23.5o € la noche, habitaciones privadas dobles con literas (también hay habitaciones comunes, pero esas no las recomendaría en ningún hotel). El trato es muy amable, tienen ordenadores e internet gratis para los huéspedes y zonas comunes, eso sí, el baño también es compartido (tienen varios). Además, como al día siguiente partimos hacia Kyoto (2 días) y Hiroshima (1 día) antes de volver a Tokyo de nuevo, les preguntamos si podíamos dejar allí las maletas grandes todo ese tiempo, puesto que volveríamos al mismo hotel, y no hay ningún problema. Nos dan unas invitaciones para beber sake (que al final no usamos, había tantas cosas que visitar...) y salimos hacia nuestro primer día en Japón sin maletas.

En realidad, son casi las 15.00 h. Cuando uno planifica un viaje ya cuenta con que muchas cosas no se podrán ver, que habrá imprevistos o que algo habrá que verlo más rápido. Sin embargo, es sorprendente la cantidad de cosas que visitamos en tan pocos días, casi todo lo planificado, y dedicando bastante tiempo a aquellas cosas que más lo merecen.

La torre de cerveza Asahi desde el puente rojo de Asakusa.

Lo primero que hay que hacer es comer. Está planificado ir a comer a la torre de cerveza Asahi, un edificio con muchas plantas lleno de restaurantes bastante cerca del hotel. Aquí empiezan las anécdotas. Subimos a la planta 25 donde están los restaurantes que queríamos, mientras planta tras planta el ascensor se llena de japoneses vestidos con traje y saludándose mutuamente con mucho respeto cada vez que alguien entra. Cuando llegamos arriba, nos encontramos con los restaurantes y los aseos. Yo me dirijo al de chicos y... ¡cuál es mi sorpresa cuando me encuentro dentro a una mujer! En seguida me disculpo profundamente y salgo pensando que me he equivocado, toma ya, nada más llegar... pero no es así, la mujer se ha metido en el lavabo de chicos... ¡y su marido en el de chicas! Después salen, se disculpan risueños y se marchan sin darle más importancia. Claro que vaya manera de empezar...

Tras bajar de la torre Asahi, nos dirigimos, cruzando el río por uno de sus puentes, el rojo, hacia Senso-ji, también conocido como el templo de Kannon en Asakusa.

Autobús de Hello Kitty que nos encontramos yendo hacia Senso-ji.

El templo budista Senso-ji data del año 645, siendo con ello el más antiguo de Tokyo. Antiguamente estaba asociado a la secta Tendai y se hizo independiente tras la Segunda Guerra Mundial. Posee un farol rojo gigante y, al llegar, lo primero que nos encontramos es Kaminarimon, la Puerta del Trueno. Kaminarimon es una de las dos grandes puertas de entrada a Senso-ji, siendo la otra Hozomon, la Puerta de la Casa del Tesoro.

Kaminarimon, la Puerta del Trueno, con el farol rojo gigante en el centro. Fujin, el dios del viento, queda a la derecha de la fotografía y Raijin, el dios del trueno, a la izquierda.

La parte de abajo del farol de Senso-ji.

Entre ambas puertas, de camino al templo, se encuentra la calle Nakamise, un paseo repleto de tiendas a ambos lados y con abundancia de cerezos, lo cual lo hace un lugar todavía más encantador en primavera. El lugar está bastante lleno de gente. Como es relativamente tarde teniendo en cuenta la hora a la que cierran los templos en Japón (la mayoría de ellos entre las 17.00 h y las 18.00 h), nos dirigimos directamente hacia el templo, haciendo un esfuerzo por no detenernos en las tiendas, para lo que ya tendremos más tiempo después, ya que no cierran tan pronto.

Nakamise dori, la calle que lleva al templo, llena de tiendas y gente.

Antes de entrar al templo nos encontramos con un quemador de incienso, donde la gente se rocía con humo para purificarse antes de entrar. Por supuesto, nosotros también.

Quemador de incienso a la entrada de Senso-ji, para purificarse antes de entrar en el templo.

Hozomon, la Puerta de la Casa del tesoro. Vemos algunas personas haciéndose fotos, otras posando, otras contemplando cerezos y otras entrando o saliendo del templo.

Por dentro, Senso-ji es un templo sencillo pero muy bonito. Como en la mayoría de los templos, la gente va y lanzas sus ofrendas en forma de monedas mientras pide un deseo en silencio ante el altar principal. A ambos lados del mismo encontramos puestos de Omikuji, tiras de papel que predicen la fortuna para el futuro. A cambio de un donativo (que tienes que depositar con absoluta honestidad, pues no hay nadie vigilando) puedes coger un bote, agitarlo y sacar un palito con un kanji inscrito. Entonces abres el cajón correspondiente al kanji en cuestión y obtienes el papelito con tu fortuna. ¡A mí me salió la mejor suerte!

Un puesto de omikuji dentro del templo Senso-ji.

Tras ello, la gente se lo queda si es de buena fortuna o lo ata en unas barritas dentro del propio templo si es de mala, para que la mala suerte se quede allí esperando. Yo esto no lo sabía y até mi papel allí, aunque me lo traje en una fotografía, ¿será suficiente para que se cumpla?

El papel con mi fortuna, en japonés y en inglés. "Best fortune", ¡qué bien!

Cuando salimos del templo por el lateral izquierdo (si miramos al templo conforme se entra) nos encontramos con los bellos jardines con puentes, altares, estatuas y un santuario sintoísta, el santuario Asakusa. Damos un paseo por el jardín y hacemos algunas fotos.

Vista del jardín saliendo de Senso-ji.

Detalle del jardín.

Detalle del jardín.

Detalle del jardín.

Detalle del jardín.

Detalle del jardín.

Detalle del jardín.

Detalle del jardín.

Detalle del jardín.

El quemador de incienso delante del santuario sintoísta Asakusa.

Para volver a la calle Nakamise, optamos por dar un pequeño rodeo y nos encontramos con una calle repleta de pequeños puestos de comida, pinchos de carne, dulces, etc. Tenemos bastante hambre, pero vamos a esperar hasta la hora de cenar y, además, todavía tenemos que ver las tiendas e ir a Ginza.

Puestos de comida en los alrededores del jardín de Senso-ji.

No muy lejos de allí encontramos la pagoda de 5 pisos, la cual hemos estado viendo desde que atravesamos Kaminarimon. Ahora la tenemos enfrente.

La pagoda de 5 pisos de Senso-ji.

Llegamos a la calle Nakamise de nuevo, que es el primer lugar donde hacemos compras de manera significativa, pasando por un pequeño jardín ubicado en un lateral.

Pequeño jardín entre Nakamise dori y Hozomon.

Hay gran cantidad de tiendas de todo tipo, especialmente recuerdos típicos de Japón. Las tiendas están repletas de artículos, con lo que nuestros ojos no paran de recorrer figuras, abanicos, kimonos, palillos, katanas, muñecos, figuras, dulces tradicionales, pergaminos, camisetas y otro millón de cosas más. Aquí aprovecho y compro un kimono lila para un regalo y otro negro y dorado para mí, así como una camiseta.

Denpoin dori, perpendicular a Nakamise dori.

Ver el templo, las puertas, la calle de tiendas, el jardín y el santuario puede llevar entre una y dos horas, según lo que quieras recrearte, especialmente en el jardín y las tiendas. La entrada al templo es gratuita y está abierto desde las 6.00 h ó 6.30 h (según la época del año) hasta las 17.00 h. Asakusa tiene más cosas interesantes que ver, pero nosotros terminamos aquí nuestra visita ya que tenemos que ir a Ginza. Únicamente volveremos el sábado, cuando visitaremos, ya que está cerca de nuestro hotel, el museo de tambores, Taikokan, que cierra los lunes y por ello no podemos ir hoy, y el parque y el río Sumida, donde nos embarcaremos en un crucero hacia Odaiba.

Otras cosas interesantes para visitar en Asakusa si tienes tiempo son: el templo Dempoin (al lado de Sensoji y cerrado al público, tanto el templo como el jardín), el parque de atracciones Hanayashiki, el distrito de entretenimiento Rokku (que antiguamente era el distrito de entretenimiento por excelencia en Tokyo) y algunos grandes almacenes que hay en la zona, así como el museo de arte y artesanía de Edo.

Nos dirigimos al metro, con las cosas que hemos comprado, para ir hasta Ginza. Si cogemos la línea naranja de metro, la línea de Ginza, nos llevará directamente, así que eso es lo que hacemos ya que además está muy cerca del templo.

A la izquierda, un edificio con varias plantas de tiendas en Ginza. A la derecha, un cerezo dentro de un escaparate, también en Ginza.

Ginza significa "lugar de la plata" y es el barrio del lujo y las tiendas de marca; es uno de los distritos más caros y exclusivos de Tokyo. Cuando llegamos ya es de noche, pero se puede apreciar igualmente la esencia del lugar. Desde el cruce principal, entre las avenidas Chuo y Harumi dori, podemos admirar el famoso Ginza Wako, un enorme edificio símbolo de Ginza con un gran reloj en lo alto. En su interior se venden joyas y artículos de lujo.

Ginza Wako, el corazón de Ginza.

Además de una gran cantidad de grandes almacenes y tiendas de ropa y joyas, encontramos edificios importantes de las grandes marcas, entre ellos LG, Gucci, Seiko y, por supuesto, el Sony Building y la Apple Store. Puesto que es tarde y pronto cerrarán, nos damos un paseo por la zona y entramos en la Apple Store. La de Ginza fue la primera Apple Store de Japón y se compone de varias plantas. Debido a la hora sólo podemos ver la primera planta, donde hay gran cantidad de iPod y portátiles, y donde nos atienden con tremenda amabilidad. Los iPod, por ejemplo, están unos 20 ó 30 euros más baratos que aquí.

Fachada de la Apple Store en Ginza, el edificio tiene varias plantas de altura.

Seguimos paseando por las calles de Ginza cuando ya todo está cerrando (la mayoría de las tiendas en Ginza abren desde las 9.00 h ó las 10.00 h hasta las 20.00 h ó las 21.00 h). Son más de las 21.00 h y estamos muy cansados, recordemos que llevamos todo el día viajando y todavía no hemos dormido desde que llegamos a Japón. Además, mañana tenemos que madrugar para viajar hasta Kyoto; puesto que el tren que queremos coger sale a las 7.03 h, tenemos que salir del hotel aproximadamente a las 6.00 h.

Así pues, antes de irnos de Ginza, nos acercamos a contemplar el teatro Kabuki-za con su impresionante fachada. Aquí está su web donde podéis encontrar más información sobre su programación, horarios, precios, etc. Además, se puede alquilar una audio guía por 650 ¥.

Teatro Kabuki-za en Ginza.

Otra de las cosas que merece la pena ver en Ginza es el mercado de pescado Tsukiji, el mercado de pescado más grande del mundo. Nosotros no lo visitamos, pero si queréis hacerlo, tened en cuenta que hay que estar allí a las 5.00 de la mañana.

Cogemos el metro de vuelta a Asakusa para ir al hotel y cenar por el camino. Salimos de la estación de metro y caminamos apenas un par de calles antes de encontrarnos totalmente por sorpresa con... ¡una tienda dedicada a Tororo! Tienen más cosas de Ghibli pero principalmente el material es de Totoro. Hay banderas, despertadores, lapiceros, carteras, peluches de todos los tamaños, tazas... infinidad de artículos relacionados, tantos que es difícil saber por dónde empezar, a pesar de que la tienda es más bien pequeña.

Un templo en las calles de Asakusa por la noche.

Como está cerca del hotel, tras echar un vistazo rápido con opción a regresar otro día (recordemos que todavía tenemos que visitar Akihabara y el museo Ghibli, con lo cual hay que seleccionar los artículos que más nos gusten de cada sitio), seguimos caminando hacia el hotel y decidimos cenar en un pequeño restaurante japonés especializado en tempura. La comida está bastante buena y pasamos un rato muy divertido ya que la mujer que nos atiende es una adorable ancianita que no entiende absolutamente nada de inglés y nos trae lo que se le antoja en varias ocasiones. Al final entre mi muy básico japonés, su voluntad de entendernos y el universal recurso del mimo conseguimos hacerle entender lo que queremos. Lo que no todavía no sabemos es que no será la última vez que nos encontraremos en una situación similar.

El río Sumida de noche con la torre Asahi a la derecha, en Asakusa.

En realidad sólo ha sido medio día en Tokyo, sin embargo, ha sido intenso y satisfactorio. Aunque todavía no hemos asimilado que estamos en Japón, el cansancio se acumula y se hace más que necesario dormir para afrontar con energía nuestro segundo día en Japón: Kyoto - centro y oeste. Al llegar al hotel, como no podía ser de otra manera, caemos dormidos de manera inmediata.

またね!

30 de abril de 2010
Este viaje ha sido testigo, además de partícipe, de un antes y un después en mi vida. No llegó en el mejor momento personal ni emocional, pero quizás eso lo hizo todavía más intenso y significativo para mí. Cuando esperas un viaje con tantas ganas, durante tanto tiempo, es difícil que las espectativas no lo estropeen, más todavía si las circunstancias pesan sobre ti en ese momento; sin embargo, Japón superó con creces todo lo que esperaba y fue mucho más allá, dejándome enamorado de su cultura y su gente y con unas ganas tremendas de regresar, y de sonreír.

El plan que seguimos en Japón es el siguiente: Tokyo (1 día), Kyoto (2 días), Hiroshima (1 día) y Tokyo (3 días). Así pues...

El sábado día 27 de marzo de 2010 llegamos a Madrid, para pasar allí la noche y salir al día siguiente por la mañana hacia Tokyo. Hasta el día 29 por la mañana no llegaríamos a Japón. Nos alojamos en un hotel muy recomendable que está cerca de Barajas y que, además, tiene servicio gratuito de autobuses que te llevan a (y recogen de, según el caso) las diferentes terminales del aeropuerto.


Las vistas desde nuestra habitación antes de acostarnos.

El hotel se llama täCH by Clementhoteles, es un hotel de 4 estrellas y la habitación doble puede salir por unos 35 € por persona. No es excesivamente barato, pero tampoco muy caro, y si no os importa gastaros ese dinero tenéis transporte gratis al aeropuerto y además un hotel muy lujoso y confortable, situado en una zona muy tranquila y silenciosa, muy cerca del aeropuerto y con un trato muy amable y atento.

Ese día cenamos en el restaurante del hotel y pronto nos fuimos a dormir para estar descansados en la batalla contra el jet lag. Cuando vas a estar casi un día entero viajando y a pasar más de 14 horas en un avión es difícil saber cómo va a reaccionar tu cuerpo, así que es mejor estar bien descansado. Afortunadamente, todo fue bien en nuestro caso.


Aeropouerto de Madrid, Barajas, antes de embarcar hacia Londres.

A la mañana siguiente, nos levantamos temprano para emprender nuestro viaje. El trayecto es el siguiente (recordemos que, debido al horario de verano español, en Londres era una hora menos que en Madrid y en Tokyo 7 más que en Madrid, 8 más que en Londres):

· Madrid, Barajas (9.55 h) - Londres, Heathrow (11.15 h) - Iberia
· Londres, Heathrow (13.45 h) - Tokyo, Narita (9.30 h del día siguiente) - Virgin Atlantic


Trayecto Madrid - Londres en el aire


Llegada al aeropuerto de Londres, Heathrow.

En realidad, al llegar a la puerta de embarque de Heathrow ya empezamos a sentirnos en Japón, pues estamos absolutamente rodeados de japoneses preparados para viajar a su país en el mismo avión que nosotros. Y mientras nos comemos el último bocado del menú que nos compramos en el aeropuerto (bastante caro, eso sí, cuidado con los precios en Heathrow, que además son en libras), abren la puerta de embarque.

De la compañía británica Virgin Atlantic no puedo hablar más que cosas buenas y recomendarla encarecidamente. El trato fue maravilloso, con muchísima amabilidad y dedicación para resolverte cualquier problema, con mucha competencia. Nos dieron de comer varias veces, con diferentes opciones disponibles orientales y occidentales y una comida bastante rica y sabrosa. Cada poco tiempo pasaban ofreciendo agua, zumo de naranja, té, café, helados, etc. Además, había unas máquinas integradas en el avión donde podías ir y servirte agua tú mismo (gratis, se entiende).


Aviones de la compañía británica Virgin Atlantic a nuestra llegada a Londres.

Abundancia de lavabos, bastante espacio para las piernas con respecto al asiento delantero, cabecera del asiento adaptable para poder dormir bien... Cada pasajero, además, dispone de un kit con cepillo de dientes, manta, antifaz para dormir, cascos para escuchar música, almohada/cojín para la espalda... Adicionalmente, en cada asiento hay una pantalla individual en la que puedes elegir entre una gran variedad de películas, series, videojuegos, música y guías turísticas, todo controlándolo con el mando que aparece en la siguiente fotografía. Todo esto en clase "Economy", la más barata. En la "Economy Premium" los asientos son significativamente más anchos, pero también era más cara. Y la clase "Bussiness" es impresionante, pero de eso mejor no hablamos por ahora. En definitiva, muy buen servicio, tanto a la ida como a la vuelta (y una de las azafatas japonesas se acordaba de mí en el viaje de vuelta ^^).


Mando para controlar los servicios que ofrece el avión a los pasajeros.

Llegamos a Japón sin contratiempos, aunque con un poco de retraso sobre la hora prevista, tras un larguísimo viaje de 12 horas desde Londres (a lo que hay que sumar las 2 horas que hicimos desde Madrid hasta Londres y el tiempo de espera en el aeropuerto entre un vuelo y otro).

Después de recoger las maletas y pasar los controles de inmigración, donde un amable japonés me sonríe al ver que he declarado llevar queso en la maleta, nos dirijimos a hacer lo primero que hay que hacer: canjear el Japan Rail Pass.

El JRP, para quien no lo sepa, es un pase que sólo pueden adquirir los extrajeros o gente que viva fuera de Japón y que sirve para viajar de manera gratuita por toda la red JR, que incluye los trenes bala Kodama y Hikari, aunque no el Nozomi. Si vamos a visitar varias ciudades de Japón, es una maravillosa opción. Además, sirve para la línea circular de tren urbano Yamanote, en Tokyo, así como para otras redes de trenes del grupo JR. Se puede viajar tantas veces o kilómetros como se quiera durante el periodo de tiempo que hayamos comprado.

Hay pase para 7, 14 y 21 días (siempre han de ser consecutivos, contando a partir del primer día en que se use). En nuestro caso, como estaremos 7 días (el octavo día nos vamos), adquirimos el pase para 7 días, que cuesta actualmente 28.300 ¥, unos 230 € al cambio. Recordad que sólo se puede comprar fuera de Japón, así que tenéis que adquirirlo antes de ir y os darán un resguardo que podréis canjear en Japón por el JRP, en el propio aeropuerto de Narita lo podéis hacer. En el enlace de arriba tenéis toda la información así como los precios y los lugares donde podéis adquirirlo antes de ir y canjearlo una vez en Japón. Por ejemplo, nosotros lo compramos en JTB viajes (Jaltour), son rápidos y muy amables y se puede ir en persona o gestionarlo por correo electrónico y transferencia bancaria.


El Japan Rail Pass junto al pasaporte, el resguardo del billete de ida Londres - Tokyo, una etiqueta de la compañía aérea para la maleta facturada y, en el centro, el billete de asiento reservado para el Narita Express de Narita a Tokyo (gratis, gracias al JRP).

Como la duración del Japan Rail Pass es de 7 días, pero es el octavo día cuando nos vamos, no nos serviría para ese último día, con lo cual, antes de abandonar el aeropuerto de Narita, también sacamos ya el billete de vuelta Tokyo - Narita para el lunes día 5 de abril, evitando con ello posibles problemas de última hora.

Tras una breve hora de Narita Express para llegar a Tokyo y unos 30 minutos de metro posteriores llegamos por fin a Asakusa, donde tenemos el hotel. Entre el jet lag, las pesadas maletas y llevar todo el día viajando todavía no hemos asimilado que estamos en Japón, sin embargo, ¡nos queda toda la tarde por delante!

Y como sé que lo que más queréis son fotos de Japón y anécdotas de Japón, no me extiendo más con el viaje y voy preparando ya la siguiente entrada con el primer día en Japón: Tokyo - Asakusa y Ginza.

またね!

26 de abril de 2010
ようこそ!

Tras mi primer viaje a Japón en primavera de este año 2010, he decidido crear este blog para compartir mi experiencia con todo aquel al que le pueda interesar.

Aquí podréis encontrar de manera detallada mis impresiones sobre este maravilloso país, información sobre la ruta que seguí cada día y la planificación, consejos sobre qué sitios visitar y otros datos para que cualquiera que esté preparando su viaje pueda sentirse un poco más orientado, o simplemente para que disfrutéis y os sintáis un poquito más cerca de Japón.

Muchos me habéis pedido las fotos, así que aquí también podréis encontrar una gran cantidad de ellas, seleccionadas entre las más de 1500 que hice.


Puesto que la visita fue en pleno hanami, veréis abundancia de cerezos por todas partes, empezando por esta fotografía de arriba, donde podemos apreciar las bellas flores de sakura en un parque del centro de Kioto.

Podéis usar los comentarios para dejar vuestras impresiones o para consultar cualquier pregunta o duda concreta que tengáis. Como despedida para esta entrada, dejo una fotografía hecha de camino al Museo Ghibli, en Mitaka (Tokyo).


¡Gracias por visitar mi blog Nihon no sakura! Espero que te sea útil y disfrutes mucho.

Domingo 25 de abril de 2010